Mis uñas y yo

Hola chicas,

Estamos en Septiembre ya y yo tengo cosas que contaros. Para empezar quiero contar mi historia con las uñas y esta “obsesión” que tengo para que siempre estén bien y bonitas.

Desde hace muchos años, mi madre me dijo que desde muy pequeña (con 6 años o así), lo de morderse las uñas mucho es quedarse corto, muchísimo… Pasando que a veces me dolían los dedos de tanto que me las mordía. Fueron pasando los años y me empeñé en dejar ese mal vicio poco a poco. En verano, cuando conseguía dejarlo un poco y parecía que mis uñas se recuperaban, llegaba septiembre y con las clases (estrés, horarios, examenes, trabajos, presentaciones…), mis uñas pagaban un precio muy alto.

Para que os hagáis una idea, esta es la apariencia (más o menos que tenían mis manos antes de dejarlo definitivamente).

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Ahora cada vez que veo esa imagen (u otras) me da mucha grima y hasta parece que aún noto ese dolor en la punta de los dedos 😦

Después de muchos intentos fallidos, productos probados y más frustaciones… Conseguí dejarlo (por fin). No lo lograría sin la ayuda de unos cuantos aliados:

  1. Amargo de uñas de Mavala: este amargo de uñas es un producto que se puede encontrar en parafarmacias. Su precio ronda los 11€ o así (dependiendo del establecimiento). De él solo puedo decir maravillas, y aun lo tengo por casa por si me viene una mala época y  vuelven las ganas, con eso las quito. La cuestión es que tiene un sabor amargo bastante fuerte y que dura casi 4 días (aunque recomiendan echártelo cada dos días para que su efecto se mantenga y no desaparezca). Puede usarse en niños y en adultos.

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2. Lima de uñas: producto que todas conocemos de sobra. Este utensilio de manicura, me ayudó a darles forma y a mantenerlas a raya para que no se me rompieran ni problemas parecidos. Cada tres o cuatro días, exactamente cuando notaba mis nuevas uñas blandas un poco grandes las limaba para no tener la tentación de volver a morderlas.

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3. Alicate corta-cutículas: este instrumento me ayudó mucho con los padrastos (las pielecillas sueltas). Las usaba para cortarlas un poco y con ello evitar otra tentación y posteriores infecciones en los dedos.

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4. Tratamiento express de Sephora para cutículas y uñas: Es un producto en forma de bolígrafo (lo cual facilita mucho su aplicación) para hidratar la zona de la cuticula y la uña. Además te permite trabajar la zona porque las ablanda y eso evita que te hagas heriditas. Para mí es una gran solución para cuando estoy de viaje o no tengo tiempo para dedicarselo a una buena manicura.

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5. Crema hidratante de manos y cutículas: usé muchas pero ultimamente estoy probando con una que me dió mi madre de farmacia. Su precio ronda los 6€ y nutre en profundidad (la uso sobre todo por las noches que hace mejor su trabajo). La suelo aplicar por las noches como dije, porque le cuesta un poco absorberse y para el día utilizo otra de rápida absorción.

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6. Quitaesmaltes: probé muchos y de muchas marca, para que negarlo. Pero después de mucho tiempo, vuelvo a mi marca favorita, desde que mi madre me pintaba las uñas de pequeña, Cutex. Antes usaba el bote rosa de toda la vida, pero ahora sacaron una versión con queratina especial para uñas débiles y quebradizas. Puedo decir realmente que funciona y no maltrata tanto la uña (o eso me parece).

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7. Mezcla de aceites 100% naturales: comprados en parafarmacias, herbolarios y supermercados, para mantenerlas hidratadas y evitar su descamación y su rotura.

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8. Cepillo para las uñas: este utensilio muy común en nuestra higiene diaria, lo uso sobre todo cuando vuelvo de trabajar para limpiarlas en profundidad. Asi como cuando ando mucho tiempo con acetona o quitaesmaltes, dado que estos productos son dañinos para las uñas y me las debilita mucho.

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9. Base protectora para las uñas: este producto tiene como función principal proteger la uña cuando se le aplique un esmalte de color. Básicamente evita que se te tiña la uña de color y facilita mucho la limpieza de los restos. Hay muchas en el mercado y puedes elegirla según la necesidad del momento (según tengas uñas frágiles, uñas estriadas, uñas delgadas, uñas mordidas o endurecedores).

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10. Esmaltes de uñas: este es el último paso, con el lo que pretendemos en “maquillar” la uña para que cuando tengamos la necesidad de morderla no lo hagamos. Porque después de todo el trabajo anterior, destrozarlo por un impulso nervioso da mucha pena.

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Con todo esto, lo que os quiero decir que yo como una persona nerviosa que soy, consegui dejar ese mal vicio. Junto a estos productos y utensilios hay que añadirle un poco de fuerza de voluntad.

Espero que os guste y os sirva de ayuda.

Un beso 😀

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4 comentarios en “Mis uñas y yo

    1. Hola Arisa 🙂
      Pués si lo dejé con el amargo de uñas principalmente. Lo de los chicles no me servía de nada solo me empeoraban las caries y el esmalte 😦 Pero ya digo que también hay que tener mucha fuerza de voluntad y si los amigos te ayudan pues aun mejor 😀
      Un beso guapa

      Me gusta

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